Nuestro estilo de vida acelerado puede hacer que perdamos nuestro contacto con una poderosa disciplina espiritual, que es la disciplina de la meditación en Dios y su palabra. El gran estadista inglés Edmund Burke dijo: “Leer sin reflexionar es como comer sin digerir.”
La meditación bíblica no es otra cosa que detenernos en Dios y sus obras y palabras. Por supuesto, podemos pensar en Dios en cualquier momento. Pero la reflexión, o meditación, es diferente porque separamos tiempo suficiente de quietud para detenernos en Dios en su presencia. El salmista David escribió de usar la quietud de las horas del anochecer como tiempo para meditar en Dios.
Le habla David Jeremiah animándole a que tome el camino a una vida nueva. Descubra cómo meditar en Dios . . . en Su Minuto de la Biblia.